En el marco de la gestión institucional, el Equipo Directivo de cada establecimiento escolar, cumple un rol preponderante, diseñando los marcos orgánicos de participación, teniendo en cuenta las características de su institución y su comunidad educativa.
Dentro de los grados y niveles de participación, hay que considerar las competencias específicas de los actores, sus roles en la institución y la tarea a desarrollar, de lo contrario se corre el riesgo de uniformar esa inserción, deformando el espíritu de la participación responsable como una complementación de las diferencias y carencias. Estas incursiones de los actores no son más o menos importantes, sino que serán pertinentes o no a cada tipo de función para la que se planificó a los efectos de dar una respuesta determinada.
Un nivel importante de participación, que se merece rescatar, valorizar y potenciar, es el de los actores extra institucionales, tales como los padres, familias, exalumnos, asociaciones y organizaciones de su comunidad, entre otros.
La posibilidad de participación de los diferentes integrantes de las actuales familias en la gestión institucional, requiere de una tarea deliberada y planificada, que permita una cooperación gradual, comprometida y responsable. El prólogo de esta inserción pasa por reconocer las responsabilidades específicas que tienen las familias y la escuela en la educación de los alumnos, lo que supone una permanente articulación y suma de esfuerzos en cada ámbito.
Hoy, la escuela como ‘Caja de Resonancias’ de la situación social no está inmersa en una ‘Burbuja’ que la torna inviolable de los abatares de su contexto. Son cada vez más visibles y evidentes sus necesidades, que la población toda reconoce y pretende colaborar aportando alternativas superadoras.
Una de esas necesidades es la de lograr una relación fluida con las familias, en el marco de una gestión institucional flexible, que posibilite la participación de las mismas en lo que se pretende como una escuela organizada.
En esta relación familia-escuela existen preconceptos y situaciones de ambos lados enmarcadas en una falsa y perjudicial idea, que pueden tener un nefasto resultado para el objetivo primordial de la participación responsable. Estos tópicos complican el vínculo e implican el alejamiento de los padres o una intromisión distorsionada en el desarrollo organizacional de la Escuela, pudiendo provocar una ‘crisis institucional’ que pueda afectar a la misma con su contexto, con la sociedad, trastocando las funciones, el sentido, las metas y los fundamentos del Centro Educativo.
Ante esta premisa, es necesario reconocer de antemano las lógicas limitaciones de la relación, tratarlas y discernir las verdaderas potencialidades de cada uno de los actores para que en la interacción conjunta, favorezcan al sistema organizativo institucional.
En este sentido de la faz administrativa de la Institución, el cuerpo directivo, deberá prever que artilugios, propuestas y fundamentos deberá utilizar para concientizar y ‘enganchar’ a las familias a los efectos de sumarlas a la gestión.
Eslabones de una cadena de acciones tendientes al fin mencionado, lo constituyen las reuniones de padres u otros integrantes de la familia del alumno, que demuestren estar involucrados con el proceso educativo del mismo, en donde se informan los objetivos que se propone la escuela, explicando los fundamentos y contenidos de la tarea del año, acordando criterios elementales de acompañamiento desde la casa y evaluar la marcha de la tarea en conjunto. Otra instancia sería la de acordar la organización de actividades, tanto recreativas como de apoyo al proceso educativo, coordinadas solo por ellos. En un mayor sentido de inserción familiar en la escuela, se infiere como espacio de participación a los ‘Consejos de Escuela’, que los abarca junto al resto de la comunidad docente de la Institución, permitiendo abordar conjuntamente problemas cotidianos de funcionamiento escolar; y a las Asociaciones Cooperadoras, Unión de Padres, Comisiones de Apoyo, etc. que desarrollan tareas de apoyatura y asistencia. Estos niveles y grados de participación, son de gran significado y relevancia para la gestión educativa en las Escuelas, contribuyendo a la concreción y potencialización del Proyecto Educativo Institucional.